Cómo evalúa un gobierno si necesita un estratega digital político

Actualizado el 1/7/2026

No todo gobierno necesita el mismo nivel de estrategia digital política en el mismo momento. Antes de sumar este perfil, vale la pena hacer un diagnóstico honesto de qué está funcionando y qué no en la comunicación institucional actual, en vez de contratar por moda o por presión de comparación con otros gobiernos de la región.

La primera señal: dependencia casi total de canales tradicionales

Si la comunicación institucional depende casi exclusivamente de conferencias de prensa y comunicados formales, sin ninguna estrategia propia de distribución digital, es una señal clara de que existe una brecha entre cómo se informa la ciudadanía hoy y cómo comunica la institución. Ver Estrategia Digital para Gobiernos para el desarrollo completo de por qué esta dependencia es un riesgo, no solo una limitación de alcance.

La segunda señal: presencia digital sin sistema

Muchos gobiernos ya tienen cuentas activas en redes sociales, lo cual puede dar la falsa sensación de que ya tienen estrategia digital. La pregunta más importante no es si existe actividad, sino si esa actividad responde a una narrativa coordinada y se mide con criterios sólidos, o si es una serie de publicaciones aisladas sin sistema detrás. Ver Por qué la cuenta oficial está muerta para entender uno de los síntomas más comunes de este problema: una cuenta institucional con muchos seguidores pero alcance real decreciente.

La tercera señal: incapacidad de responder rápido ante crisis o desinformación

Cuando ocurre un evento inesperado o circula información falsa sobre la gestión, y la única respuesta disponible depende de organizar una conferencia de prensa que puede tardar horas o días, es una señal de que no existe infraestructura de comunicación directa lo suficientemente sólida como para responder con la velocidad que la situación exige.

La cuarta señal: comunicación fragmentada entre dependencias

Si distintos ministerios, secretarías o entes descentralizados comunican con tonos y narrativas inconsistentes entre sí, sin coordinación con un mensaje institucional central, la ciudadanía percibe un gobierno desorganizado, incluso cuando la gestión de cada área individual es sólida.

La quinta señal: no hay forma de medir si la comunicación funciona

Si el equipo de comunicación no puede responder con precisión si un anuncio de política pública reciente realmente llegó y se entendió por la ciudadanía, más allá de intuiciones o cobertura de prensa obtenida, es una señal de que falta la capa de medición que un estratega digital político aporta como parte central de su trabajo.

Cómo diferenciar una necesidad real de una moda pasajera

No toda incorporación de estrategia digital responde a una necesidad genuina; a veces responde simplemente a la presión de “tener presencia digital” porque otros gobiernos de la región la tienen. La forma más confiable de distinguir ambos casos es preguntarse qué problema concreto de comunicación se está intentando resolver. Si la respuesta es clara y específica (por ejemplo, “no tenemos forma de responder rápido ante desinformación” o “nuestra comunicación institucional no llega a audiencias jóvenes”), la necesidad es real. Si la respuesta es vaga (“necesitamos estar en redes”), probablemente lo que falta primero es un diagnóstico más preciso antes de decidir qué tipo de perfil o servicio contratar.

Qué preguntar antes de decidir

Antes de sumar este perfil, vale la pena hacer un ejercicio simple: listar los últimos cinco anuncios importantes de gestión, y evaluar honestamente si la ciudadanía los conoce y los entiende correctamente. Si la respuesta es incierta o negativa en la mayoría de los casos, ahí está, de forma concreta, el problema que una estrategia digital política bien diseñada está pensada para resolver.